sábado, enero 31

La cotidianidad

En el grupo de fotografía Yo también, este mes el tema fue la cotidianidad.
Luego de muchos intentos y muchísimos fracasos, dejé de lado mi cybershot de 4.1 megapixels por la del F. de 10.1 (aquí hay fotos de las dos). Más que desarrollar el tema, estuve dando vueltas por la casa, tratando de entender la luz y el balance de blancos de la cámara. Debo decir que ha sido más difícil de lo que pensaba, sobre todo porque la maniática perfeccionista que hay en mí simplemente no se conforma: hasta soñé tomando fotos!!
El tema de la cotidianidad, en mi caso, es prácticamente lo que compone este blog y los que me leen saben que Luke, Zarina y Thor son parte de ella, por lo que en las fotos aparecen ellos.
Sin más ni más, aquí las tienen, por favor, si tienen tiempo hagan clic en ellas para agrandarlas y me dejan su opinión honesta y sincera de cómo podría mejorarlas.
Gracias.
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Parte fundamental de la cotidianidad es trabajar con la computadora, siempre rodeada por mis fieles ayudantes.
Muchas veces se me hace tarde y nos vamos al parque cuando ya se oculta el Sol.
Este cuarto es el menos bonito, pero aquí nos cambiamos y descambiamos cada vez para salir o entrar a la casa.
La Zarina en medio de su juego diario con los arcoiris.
Mi oficina de nuevo... y Zarina con cara de burro amarrado.
El ventanal de la sala... es la pantalla de cine de Thor. (Las luces de Navidad siguen puestas).
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Si se pasan por este
link, podrán disfrutar de la colección de fotos que los otros integrantes del grupo compartieron.

miércoles, enero 28

5 preguntas

El año pasado, mientras buscábamos información para emigrar, descubrí a varios blog de inmigración o que hablan sobre la vida en Canadá. Ha sido un placer ir leyendo sobre el proceso de adaptación de otras personas, que es muy interesante.
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Ana María de Muy al Norte, recibió cinco preguntas de otro blogger acerca de su nueva vida y yo le pedí cinco a ella. Aquí van mis respuestas:
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1. ¿Cómo fue tu proceso de inmigración a Canadá?
Mi esposo, el F., se desembarcó de su trabajo en tanqueros petroleros en enero del 2008 y nos decidimos a venirnos a Canadá sin más esperas. El F. mandó como mil correos a cuanto aviso de oferta de empleo para cocineros encontró y así estuvo hasta marzo. Debo decir que, de esos correos, sólo el 20% le envió respuesta y de esos, el 18% decía que, si el F. estuviera en Canadá, lo emplearían de inmediato. O sea que, trabajo había, pero no todo el mundo estaba dispuesto/sabía cómo hacer el trámite para traerse a un trabajador extranjero. Gracias a Dios por el 2%.
En marzo, el F. tenía tres ofertas de empleadores dispuestos a hacer el papeleo y traerlo a trabajar: dos en Ontario y uno aquí en Alberta. Los correos electrónicos fueron y vinieron con muchas preguntas de parte y parte. El F. también llamó directamente para conversar con las personas y hacer que el contacto fuera más "cercano".
Finalmente, a mediados de abril, la persona de aquí hizo la oferta formal e introdujo el LMO (Labour Market Opinion) para tramitar el permiso de trabajo para el F. Este tiempo que transcurrió fue un poco duro, porque las fechas de entrega que vimos por internet y llamando a Service Canada eran eternas, pero para nuestra sorpresa, a principios de junio recibimos el LMO. De ahí hicimos los trámites en la Embajada de Canadá, los exámenes médicos y el 17 de julio nuestros pasaportes tenían la visa estampada!! Nosotros llegamos aquí el 7 de agosto.
Según lo que hemos visto, el tiempo de nuestro proceso fue bastante rápido. Por ejemplo, la jefa del F. había introducido tres LMO antes de él y las respuestas le llegaron un mes después que la del F. Así que nos dio la impresión que tuvimos bastante suerte.
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2. ¿Cómo es el pueblo donde vives?
Black Diamond es un pueblito bien pequeño, de unos 2000 habitantes. Alrededor tenemos un sinfín de ranchos de ganado, no voy a decir que es un pueblo de vaqueros, pero ¡casi! De hecho, cerca de aquí fue donde filmaron Brokeback Mountain. Estando ubicado tan cerca de las Montañas Rocosas, es un pueblo que se mueve mucho con el turismo. Nosotros llegamos en pleno verano y el pueblo estaba repleto: muchos motociclistas y una horda continua de gente en sus "vehículos recreativos" (RV), más los "chicos" de vacaciones. Ahora en invierno todo es más pausado y solitario. Por un lado del pueblo pasa un río muy bello y frío, el Sheep River y tenemos el parque de los perros, que es un sueño hecho realidad para mí, que antes paseaba a Thor entre concreto o por una calle ciega abandonada y tapizada de agujas hipodérmicas y vidrios rotos.
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3. ¿Cómo te sientes al vivir en un pueblo pequeño despues que viviste en una ciudad grande?
Ha sido un cambio total. Al principio fue duro, porque sin carro todos es extremadamente limitado y dependíamos de nuestras piernas o que alguien nos llevara y nos trajera al pueblo más cercano, Okotoks. Aquí no hay cine, hay una sola tienda de alimentos y pocos sitios para salir a comer. Tenemos un hospital, que me parece lo máximo porque casi no ves enfermos ;-) una clínica, un consultorio veterinario, dos farmacias, una tienda de ropa, una tienda de mascotas y así. Si queremos diversión total, morimos en el club de video! No hay servicio de transporte público y el taxi (el único) cobra $80 CAD ida y vuelta a Okotoks, que queda a 15 minutos. Ahora con el carro ya no tenemos problemas, vamos y venimos a nuestro antojo y aprovechamos mucho para conseguir mejores precios, además de conocer los alrededores y divertirnos.
Yo crecí en San Antonio de Los Altos (una ciudad pequeña) y puedo decir que me siento muy cómoda aquí. Eso de vivir cerquita, pero fuera de la ciudad es muy reconfortante, ¡yo amo la tranquilidad! Además el pueblito es un sitio muy seguro, la gente es amable, amistosa y todo el mundo se conoce.
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4. ¿Qué te ha llamado más la atención de los canadienses?
La amabilidad y lo especial que es la gente. Sin ir más lejos, el sábado en la tarde salí a pasear con Thor y una señora que nunca había visto iba en su van se detuvo a decirle a Thor lo bello que es. Luego me preguntó si no me importaba que ella le diera un juguete nuevo que tenía en el carro y que se lo habían dado para sus perros, pero que era muy grande para ellos. Yo dije que sí y ella le lanzó una cuerda anudada nuevecita a Thor (con etiqueta y todo) y todavía me dio las gracias por aceptar!!
La gente ha sido maravillosa con nosotros, de hecho los amigos que tenemos son todos canadienses, excepto por el veintiúnico venezolano que vive aquí y que ya es pana del alma.
Muchas personas nos han ofrecido ayuda y consejos muy valiosos de la manera más humilde y solidaria. A veces hasta nos da corte!
La jefa del F. sobre todo nos ha apoyado muchísimo y, como una mamá, hasta nos llevó a comprar la ropa de invierno y siempre se preocupa por saber cómo estamos y si nos sentimos bien. Hasta por los gatos nos pregunta!!
Otra cosa que me ha llamado la atención es que las personas mayores tienen una vida activa y feliz. Aquí "ser viejo" no es lo mismo que en Venezuela, aquí ser un viejo es ya casi estar en las últimas. Hemos visto gente bien mayor manejando, comprando sus alimentos, desayunando con los amigos en la panadería, montando bicicleta, haciendo senderismo, en el banco... todos viviendo plenamente, ¡aún si tienen su bombonita de oxígeno al lado! Y aunque todo el mundo tiene consideración, el trato es muy respetuoso y me ha tocado que un señor de ochenta y dele me abriera la puerta de la oficina de correos, de lo más amable así todo derechito y sonriente. ¡¡Es muuuuuy diferente!!
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5. ¿Cómo haces para sacar a Thor con esas temperaturas??!!!
¡Es una labor de logística! No mentira, es más sencillo de lo que se cree y debo decir que es fácil gracias a que Thor es un perro muy noble y nos adora. Yo creo que si un día me meto a fakir, Thor caminaría sobre carbones calientes por mí.
A partir de -10ºC para abajo Thor sale con chaqueta y botas o con más temperatura si hay viento. En realidad las botas a veces no las necesita hasta después de -15ºC, pero yo me preocupo porque Thor tengas sus patas protegidas del hielo y la sal que echan en las aceras, además del frío. Los primeros días sus almohadillas de las patas se resecaron mucho y se cortaron en varios lugares, por lo que preferimos que vaya con sus botas a los paseos largos. Una vez cada 15 días le pongo vaselina en sus almohadillas y medias para que se le recuperen las patas de la resequedad y los daños que produce la nieve.
Las chaquetas fueron algo difíciles de conseguir, por el tamaño, pero son vitales para un perro de pelo corto y todavía más de raíces caribeñas!! Funcionan a las mil maravillas.
Además de esto, para salir lleva su licencia, expedida por la alcaldía (muy importante) y va con correa siempre. Las heces son recogidas sin falta y todo bajo control!
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Si hay alguien está interesado en recibir 5 preguntas, ¡con mucho gusto se las envío!


viernes, enero 23

Thor in l♥ve

La bebé de nuestros amigos G. y J. vino el martes, que hicimos un almuerzo para todos. La comida (risotto de carne con champiñones, ensalada bien crocante y helado) hecha por el F. estuvo divina y fresca, aunque estábamos a 0ºC, sentíamos calor. Nos divertimos un montón hablando y disfrutando la compañía. La beba venía pegada a su mamá con una de esas envolturas de tela (ni idea de cómo se llaman), parecida a esta foto. Thor estaba muy contento con las visitas, llevándole juguetes a G. y haciendo de anfitrión. No se había percatado de la bebé, hasta que J. me la pasó para cargarla y darle besos. Thor se enamoró!! Empezó a reírse y a entrechocar los dientes todo emocionado, dando vueltas como un loquito. La cosa más tierna del mundo, tratando de oler a la bebé por todos lados y sin poder creerse semejante maravilla.
Aquí la foto de mi Thor oliendo la manito de la beba, que huele a Cielo, como las de todos los bebés.

miércoles, enero 21

El olor de las peluquerías me hace llorar a gritos...

Me tengo que cortar el cabello...
Mi peluquero vive en Venezuela y mi mamá está en otro país...
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He Loves Me
Originally uploaded by
suesue2
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Dos días antes de venir a Canadá el F. y yo nos fuimos a cortar el cabello. R., nuestro peluquero, se despidió de nosotros con los ojos aguados y yo también... pero creo que de haber pensado en que llegaría el momento donde necesitaría otro corte: hubiese llorado un manantial. Necesito un corte de cabello, lo tengo muy largo, se me enreda un montón en la nuca, el otro día cerré la puerta del carro y me quedé atrapada!! Cuando duermo, tengo que lanzarlo para arriba de la almohada, porque si no el F. me va a dejar calva cuando se voltea en la cama, o yo misma me quedo atorada con la cabeza inmóvil, qué locura!!
Pero... ¿a dónde voy a ir? Yo odio las peluquerías, detesto que la gente me toque el cabello y bueno, de sólo pensarlo, me da así como un frenesí. Una vez pasé un año completo sin ir a la peluquería, porque no me sentía cómoda con nadie y me salvó una amiga que me recomendó al suyo. Todo esto no lo digo por hacer un drama, en realidad he pasado malos, muy malos momentos: una vez de un corte por los hombros, terminé con 5 centímetros de cabello, por culpa del anormal de mi papá que le dijo al peluquero: "Algo corto, que no tenga que hacer mucho para ir al colegio". Dios del cielo, yo lloré y mi mamá nunca más me mandó con mi papá al peluquero. No voy a contar de secadores que me han tostado el cuero cabelludo o succionado inesperadamente un mechón. Todas las malas las he vivido y ni siquiera me he hecho un tinte.
En este minipueblito hay dos peluquerías: una para caballeros, que es la única que conozco porque he ido con el F. y la "de señoras" donde hay que hacer cita para que te torturen, digo, para que te atiendan. Eso de la cita le suma ¿días? ¿horas? a la terrible espera del momento de la verdad y las tijeras.
¿Existe alguna manera de hacerse un autocorte de pelo?

viernes, enero 16

Tuve que llamar a mi mamá.

Llamé a mi mamá para contarle mi sueño y nos reímos un montón.
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Creo que debí contar el sueño solito, sin los detalles que en un principio me parecían necesarios para explicar por qué soñé lo que soñé. La idea era contar algo divertido al estilo del video que pongo abajo, pero me salió tétrico. Creo que a veces es difícil que otros entiendan la tragicomedia de la intimidad familiar.
En fin... la próxima vez me lo pienso mejor o no me lo pienso tanto.


jueves, enero 15

Soñé...

Soñé que mi papá estaba a punto de morirse, otra vez...
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Durante mi vida, mi papá ha estado a punto de morirse tres veces, o sea que esta era la cuarta vez y en mi sueño, esta vez me lo tomé con humor. Cuando vi el montoncito de gasas que, entre todos los otros montoncitos de gasas en camillas adiviné que era mi papá (lo reconocí, sólo con destapar un dedito del pie); cuando vi que se levantaba como una momia flaquita y bien derechito se iba caminando solo a un buffet (era un sueño, o sea que lógico había un buffet en la UTI), para el estupor de los médicos y enfermeras, recuerdo haberle dicho a mi mamá, que venía entrando a la sala con su suéter negro apretado al cuerpo: "Pero es que él es como Terminator, nunca se muere" y las dos nos sonreíamos. No porque queramos que se muera, sino porque ya hemos pasado por eso y lo que dicen los médicos de mi papá, nunca sucede, no que uno quiera que lo malo suceda.
La primera vez que mi papá casi se muere, yo era una niña, no vi al médico cuando les dio la noticia a mi mamá y mi hermano y tampoco viví los 15 días en terapia intensiva, mi papá en coma y el mundo derrumbándose. Sí puedo decir que esa primera vez marcó mucho a mi mamá y mi hermano. El golpe más duro de todos fue cuando ella escuchó a un grupo de enfermeras hablar entre ellas y comentando: "esa señora gastando ese dineral, llenándose de deudas por ese señor, que igualito se va a morir". Lindo y esperanzador, ¿no?
De esa época recuerdo que nació nuestra Fe por el Nazareno de San Pablo.
La segunda vez que mi papá casi se muere, creo que nunca llegó a estar en camilla y tres días después de haber chocado de frente en una zanja, contra un muro/puente (no recuerdo bien), el médico favorito de mi papá (a quién mi hermano, mi mamá y yo detestamos) dijo que sus heridas eran tan profundas que quizá tenía una hemorragia interna: mi papá tenía un hematoma por el cinturón de seguridad (que, por cierto, salvó la vida del conductor y el otro pasajero), pero así como apareció se fue y mi papá, no se murió.
La tercera vez que mi papá casi se muere me tocó a mí solita:
El F. se acuerda como si fuese ayer, llegamos de la calle y nos estábamos comiendo unas donas. Yo me senté a la compu a revisar el correo con la dona en la mano y en eso vi un correo de un amigo de mi papá, que nunca antes me había escrito, y decía: Teu pai. Sentí de una que la sangre se transformaba en gelatina dentro de mí. La dura que me tocó escuchar fue del médico de la terapia intensiva del hospital en Brasil. Para el momento en que yo llegué, mi papá no tenía familiares directos que respondieran por él. El médico, un tipo treintón muuuy aburrido que miraba la hora con intensidad, me dijo reposadamente que lo mejor sería que prepararan el cajón, así mismo. Claro, en ese momento le informaron que yo era la hija del montón de gasas y que acababa de llegar después de un vuelo de 14 horas, con los ojos brillantes. Él trató de remendar lo dicho sin éxito.
Hay muchos detalles que son duros, tristes y no vienen al caso. Secretamente, mi mamá, mi hermano y yo vivimos con el temor volver a escuchar la noticia de que mi papá se está muriendo... y que algún día sea de verdad.
Mi papá va a cumplir 72 años en abril, él vive lejos de nosotros en Brasil: El típico Aries, centro del Universo, el Elegido, el alma de la fiesta, el mejor consejero y el que figura siempre como número uno en todas las listas que le importan. Aún hoy, era suyo el primer e-mail en mi bandeja de entrada.